Los dentistas enfrentan una epidemia de dientes rotos. ¿Qué está pasando?

Bruxismo


 

 ¿Qué ocurre?

Una respuesta obvia es el estrés. Desde las pesadillas inducidas por el COVID hasta el "doomsurfing" o la "coronafobia", no es un secreto que la ansiedad relacionada con la pandemia ha afectado nuestra salud mental colectiva. Ese estrés, a su vez, lleva a apretar y rechinar los dientes, lo que puede dañarlos.

Pero más específicamente, el aumento que estoy viendo en el traumatismo dental puede ser el resultado de dos factores adicionales.



Primero, un número sin precedentes de Argentinos comenzaron a trabajar desde casa, a menudo en cualquier lugar donde puedan improvisar una estación de trabajo: en el sofá, encaramados en un taburete, escondidos en una esquina de la barra de la cocina. 

Las incómodas posiciones corporales que se producen pueden hacer que encorven los hombros hacia adelante, curvando la columna vertebral en algo parecido a una C.


Si te preguntas por qué una dentista se preocupa por la ergonomía, la simple verdad es que los nervios del cuello y los músculos de los hombros conducen a la articulación temporomandibular, o ATM, que conecta la mandíbula con el cráneo. Una mala postura durante el día puede traducirse en un problema de rechinamiento por la noche.


En segundo lugar, la mayoría no estamos teniendo el sueño reparador que necesitamos. Desde el comienzo de la pandemia, he escuchado a los pacientes describir su repentina inquietud e insomnio. Estos son signos de un sistema nervioso simpático hiperactivo o dominante, que impulsa la respuesta de “lucha o huída” del cuerpo. Piensa en un gladiador preparándose para la batalla: cierra los puños, aprieta la mandíbula. Debido al estrés del coronavirus, el cuerpo se mantiene en un estado de excitación, listo para la batalla, en vez de descansar y recargarse. Toda esa tensión va directamente a los dientes.

Entonces, ¿qué podemos hacer?

Te sorprendería saber cuánta gente no se da cuenta de que está apretando y rechinando. Incluso los pacientes que vienen a la oficina quejándose de dolor y sensibilidad suelen ser incrédulos cuando se lo señalo. “Oh, no. No rechino los dientes”, es una frase que escucho una y otra vez, a pesar de que a menudo los veo hacerlo.


La conciencia es clave. ¿Tus dientes se están tocando en este momento? ¿Incluso mientras lees este artículo? Si es así, es una señal segura de que estás haciendo algún daño, tus dientes no deberían tocarse durante el día a menos que estés comiendo y masticando la comida activamente. En cambio, tu mandíbula debería estar activamente relajada, con un poco de espacio entre los dientes cuando los labios están cerrados. Quédate atento e intenta evitar rechinar los dientes cuando te sorprendas haciéndolo.

Si tienes un protector bucal nocturno, guarda oclusal o un retenedor, dispositivos que mantienen los dientes alineados y evitan el rechinamiento, intenta colocártelos durante el día. Estos aparatos proporcionan una barrera física, al absorber y dispersar la presión. Como a menudo les digo a mis pacientes, prefiero que se rompa un protector bucal nocturno que un diente. Tu dentista puede hacer un protector bucal a la medida para asegurar un ajuste adecuado.

Y como muchos seguiremos trabajando desde casa durante meses, es imperativo establecer un puesto de trabajo adecuado. Lo ideal es que, al sentarse, los hombros estén alineados con las caderas y las orejas con los hombros. 

Las pantallas de las computadoras deben estar a la altura de los ojos; apoya tu monitor o portátil en una caja o una pila de libros si no tienes una silla o escritorio ajustable.


Los dientes son naturalmente frágiles, y todos tienen pequeñas fisuras en sus dientes por masticar, rechinar y el uso diario. Pueden soportar solo un trauma antes de romperse. Piensa en una pared que tiene una pequeña grieta en forma de araña que, con el tiempo, puede hacerse cada vez más grande hasta que se convierte en un agujero enorme. Queremos evitar cualquier estrés adicional por rechinamiento que podría causar que estas grietas microscópicas se conviertan en grietas más grandes y, en última instancia, en un fallo catastrófico que requiera un tratamiento de conducto, una corona u otro tratamiento dental importante.


Si aún no lo has hecho, agenda una cita con tu dentista. Mantente al día con tu programa de evaluación y limpieza de cada semestre.

Y si no haces nada más, consigue un protector bucal nocturno.




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